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Prensa
10-Sep-2018
Realidad de las Empresas Familiares
El comportamiento disfuncional derivado de la cultura paternalista es uno de los temas más estudiados en la literatura de empresas familiares, indicó Enrique Mendoza, Gerente de Dvalor Consultoría.
Realidad de las Empresas Familiares

(foto: 3cero.com)

De acuerdo con estudios científicos realizados, los comportamientos disfuncionales cuestan a las empresas más de USD 20 mil millones cada año y producen el 30% de las fallas comerciales (Murphy, 1993; Tomlinson & Greenberg, 2005). Por este impacto económico negativo, el comportamiento disfuncional derivado de la cultura paternalista es uno de los temas más estudiados en la literatura de empresas familiares. Se entiende por comportamiento disfuncional paternalista a todo aquel comportamiento sobreprotector que hace que los hijos u otros familiares reciban ventajas, beneficios, facilidades u otros, sin ningún mérito o contraprestación a cambio. En el siguiente gráfico se puede apreciar los comportamientos disfuncionales más destacados producto de nuestro trabajo con más de 70 empresas familiares:

Eddleston y Kidwell (2012) señalaron que la presencia de este tipo de comportamiento en la empresa familiar (denominada en su investigación Altruismo paternal) hace que los hijos pueden esperar de sus padres excesiva generosidad y que estos crean que sus necesidades deben ser satisfechas completamente por la empresa familiar tal y como se hace en la realidad familiar. Este estudio agrega que los padres que engríen a sus hijos, permitiéndoles tener privilegios que en otro lado no recibirían, están incentivando comportamientos disfuncionales dentro de la organización. Además, estos autores afirman que debido a que los líderes paternalistas conceden sus deseos y rara vez dichos comportamientos son valorados como negativos en el desarrollo de sus funciones organizacionales, estos hijos no consideran su conducta disfuncional como negativa, promoviendo aún más la desviación del comportamiento.

Es importante precisar que en nuestra experiencia nos hemos encontrado con situaciones de paternalismo extremo que trae como consecuencia una vida «burguesa» o «colectivista». En este sentido, se denomina «burgués» a aquel familiar (a partir de la segunda generación) que ha llegado a tener una vida acomodada, pero no por su propio esfuerzo, sino por la de sus generaciones precedentes y que debido a esto tienen un escaso valor por el sacrificio y trabajo en busca del crecimiento del negocio familiar.

Denominamos «colectivista» a aquel familiar que ha logrado, conjuntamente, con la familia hacer crecer el negocio en base a esfuerzo y sacrifico, pero que no tiene independencia personal ni económica dado que su contribución o aporte individual al proyecto empresarial común no se mide por el valor que ellos agregan sino es evaluado por el líder de manera subjetiva, como por ejemplo por su estado civil, el número de hijos, entre otros aspectos.

La cultura que tiene impregnada este tipo de familia es la de «poner todos el hombro para el bien común». No creemos que eso sea contraproducente por sí mismo, es más creemos y fomentamos el trabajo en equipo en las organizaciones pero, el bien común de ninguna forma puede afectar el ámbito personal, ni menos aun cuando ese esfuerzo de apoyar el crecimiento de la empresa familiar significa una falta de reconocimiento por el trabajo prestado, acostas de sacrificar el desarrollo personal y profesional, situación que se agrava cuando por lo general dicho sacrificio trae consigo injusticias, ya que otros integrantes de la familia empresaria reciben los mismos beneficios a pesar de tener un menor desempeño y aporte.

CENTRUM PUCP no se hace responsable de las opiniones expresadas en las entrevistas y artículos publicados.

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