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Ricardo Pino
04-Sep-2018
La Visión Organizacional y Personal
La visión debe ser inspiradora y estar definida para un plazo determinado, dijo Ricardo Pino, Profesor de CENTRUM PUCP.
La Visión Organizacional y Personal

(foto:asmide.es)

Para una organización, la visión se define como lo que se espera lograr en cierto periodo de tiempo y, por lo tanto, brinda orientación a sus miembros. Es recomendable que, en la formulación de la visión, participe la mayor cantidad posible de sus colaboradores. No solo porque aportarán el conocimiento que tienen de la situación actual, sino porque si se sienten representados en la visión resultante, su compromiso con el logro de esta será mayor.

En la redacción de la visión se debe tratar de no utilizar muchas palabras, pero se debe evitar, también, que el resultado sea una declaración tan general que no identifique a la organización. Además, al utilizar un reducido número de palabras, el nivel de recordación por parte del personal será mayor. La visión debe ser inspiradora y estar definida para un plazo determinado. De esta derivarán los objetivos de largo plazo, que servirán para hacer seguimiento respecto a cuán cerca, o lejos, nos encontramos de la consecución de estos. Una vez desglosada la visión en objetivos de largo plazo, de estos se deben derivar los objetivos de corto plazo y las acciones conducentes al cumplimiento de los mismos. El seguimiento de la alta dirección, así como el refuerzo de los aspectos centrales de la visión serán cruciales para el éxito de la misma.

Si una persona, por su parte, decidiera plantearse una visión para sí misma, tendría que considerar, fundamentalmente, dos aspectos. El primero es reflexionar en cuán útil le puede resultar este ejercicio y, de ser así, cuál sería la mejor forma de hacerlo. La visión es útil en cuanto da un marco a los objetivos que la persona se ponga. Está comprobado que, trazarse objetivos, permite al ser humano ser más productivo en sus actividades diarias que cuando no cuenta con estos. La razón es que, cuando se cuenta con objetivos definidos, se puede efectuar una evaluación periódica respecto a su grado de avance respecto a los mismos y efectuar correcciones cuando sea necesario. Dado que los objetivos proporcionan un marco para guiar las acciones, entonces lo que queda es asegurar que los objetivos planteados guarden relación entre estos y evitar que haya contradicciones entre los mismos.

Respecto a la mejor forma de desarrollar una visión personal, lo primero es definir el horizonte de tiempo. Mientras más largo el horizonte, más abstracta podrá ser la visión, pero también es probable que en el transcurso del tiempo cambie la formulación de la misma. Un horizonte de tres a cinco años podría ser apropiado para la mayoría de las personas. Esta visión debe ser el marco de lo que espera lograr en los siguientes años. Al igual que en el caso de las organizaciones, si en la declaración de la visión de una persona participan sus seres queridos, estos de alguna manera estarán comprometidos con la misma y le ayudarán a cumplirla. Finalmente, de la visión deberán desprenderse los objetivos de largo plazo y así, medir el grado de avance en los mismos.

CENTRUM PUCP no se hace responsable de las opiniones expresadas en las entrevistas y artículos publicados.

Ricardo Pino
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Ricardo Pino es Doctor of Business Administration, Maastricht School of Management, The Netherlands. Doctor en Administración Estratégica de Empresas, Pontificia Universidad Católica del Perú. Master of Philosophy, Maastricht School of Management, The Netherlands. Magíster en Administración, Universidad del Pacífico, Perú. Ingeniero Industrial, Pontificia Universidad Católica del Perú. Diplomado en Gestión e Ingeniería de la Calidad, Pontificia Universidad Católica del Perú. Certified Quality Engineer, American Society for Quality (ASQ-USA).

Actualmente es Director de Investigación y Profesor Investigador en el Área Académica de Operaciones, Logística y TICS de CENTRUM Católica Graduate Business School.

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