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Mario Alor
15-Ago-2018
La Real Dimensión de una Innovación
La innovación entendida en su real dimensión, necesariamente tiene que cumplir con las características de generar valor y ser comercializable, señaló Mario Alor, Profesor de CENTRUM PUCP.
La Real Dimensión de una Innovación

(foto: LHHDBM.com)

Mario Alor, Profesor de CENTRUM PUCP

A propósito del próximo Perú Management Summit 2018, quisiera comentar acerca de la innovación y de cómo entenderla en su real dimensión, puede convertir a nuestros productos en exitosos.

El término innovar proviene del latín In (en) Novus (nuevo), ergo innovar es la acción de crear algo nuevo o a partir de algo ya creado, crear o modificar algo. Sin embargo, independientemente de la semántica cuando aplicamos este concepto en nuestras organizaciones a menudo no está siendo entendida en su real dimensión y no se usa apropiadamente.

En el contexto de la producción de bienes y servicios, una innovación tiene necesariamente que cumplir con dos características fundamentales: tiene que agregar valor y además tiene que hacer comercializables a nuestros productos.

Si las innovaciones no generan valor no estarán alineadas con el principal objetivo de la industria que es atender las necesidades de un mercado, el cual cada vez es más exigente y cambiante. Generar valor es responder a las reales demandas de nuestros clientes y comprender qué características y atributos son valorables por ellos y sobre todo qué nos diferencia del resto de organizaciones que producen lo mismo y qué hacen que nuestros productos sean más apreciados.

La segunda característica de una innovación es otorgar una propuesta de valor comercializable, constituyéndose per se cómo el gran reto de nuestras organizaciones. Existen muchas ideas cuyas propuestas aparentemente generan valor en nuestros clientes por tanto podrían denominarse como innovaciones sin embargo al momento de ser introducidas al mercado no tienen el éxito esperado.

En el 2001 el inventor norteamericano Dean Kamen introdujo al mercado su invento denominado Seagway como un medio de transporte personal de dos ruedas que revolucionaría el transporte en los Estados Unidos y en el mundo desterrando a los automóviles del mercado. Steve Jobs lo llamó la pieza de tecnología más increíble desde el computador personal, Jeff Bezos le dijo a Kamen: “tiene un producto tan revolucionario que no tendrá ningún problema para venderlo”. Google invirtió alrededor de 80 millones de dólares en el negocio del Seagway al mismo tiempo que el ex presidente Bill Clinton premiaba a Kamen con la Medalla Nacional de Tecnología e Innovación. Con estos pergaminos, la “innovación” en el transporte Seagway tenía todo para alcanzar el éxito. La historia fue diferente.

Con un precio cercano a los 6 mil dólares con poca autonomía y dificultad de recarga de batería, con problemas en su manejo y poca confianza de los usuarios para subirse a uno de ellos, sumado a la falta de legislación en la mayoría de estados norteamericanos para el tránsito de este tipo de vehículos, el prototipo fracasó rotundamente en el 2003.

Aparentemente el Seagway se convertía en un producto innovador que revolucionaria el transporte, sin embargo no generó valor ni menos fue un éxito comercial. ¿Cómo un producto diseñado por una de las mentes más brillantes de los Estados Unidos y con un respaldo económico de una de las empresas más importantes del mundo fracasó?

La respuesta es clara, el Seagway no cumplió con satisfacer la real necesidad y expectativa del mercado, no identificó aquello que hubiese hecho reemplazar un cómodo automóvil por esta extraña bicicleta eléctrica como medio de transporte, las dificultades para mantenerse de pie y las aceleraciones incontrolables del equipo no le daban al usuario la seguridad y el confort que esperaban, por tanto el Seagway no generó valor. La expectativa de venta del Seagway era de alrededor de 10 mil unidades semanales en 2001, sin embargo en febrero de 2003 tan solo se fabricaron 10 unidades mensuales.

La innovación entendida en su real dimensión, necesariamente tiene que cumplir con estas dos características: generar valor y ser comercializable, de no ser así solo queda reducida a una idea, idea con potencial o idea que podría ser exitosa, el gran juez de nuestros productos es el mercado, es el quien finalmente corona con éxito la idea convirtiéndola a partir de allí en una Innovación porque tiene impacto comercial en el mercado. Esta es su real dimensión.

Para conocer más detalles del Perú Management Summit 2018 de CENTRUM PUCP ingresar al siguiente link. Hacer clic

CENTRUM PUCP no se hace responsable de las opiniones expresadas en las entrevistas y artículos publicados.

Mario Alor
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Mario Alor, es Master en Estrategia y Liderazgo por CENTRUM-PUCP, Master en Ingeniería Industrial y Bachiller en Ingeniería Naval por la Universidad Nacional de Ingeniería.

El profesor Alor tiene más de 20 años de experiencia en el área profesional de Ingeniería Naval, además cuenta con amplia experiencia en la Gestión de Proyectos y Gerencia de Operaciones Productivas, habiendo participado directamente en importantes Proyectos de Construcción de Naval en los Servicios Industriales de la Marina-SIMA.

Ha participado como miembro del Comité Consultivo de la Facultad de Ingeniería Mecánica FIM - Escuela de Ingeniería Naval, que obtuvo la Acreditación Internacional ABET en Septiembre de 2017.

Actualmente se desempeña como Profesor en el Área de Operaciones-Logística-Cadenas de Suministro y Tecnologías de CENTRUM Católica Graduate Business School. 

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