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Ricardo Pino
11-Sep-2018
La Misión Personal
La misión personal debería ser la declaración formal de nuestro propósito en la vida, señaló Ricardo Pino, Profesor de CENTRUM PUCP.
La Misión Personal

Cuando nos referimos a una organización, al explicar el concepto de misión, decimos que es la descripción del por qué existe esta. La misión busca declarar la identidad y propósito, de tal manera de ir un poco más allá de solo vender los productos que esta necesita para sobrevivir y, eventualmente, crecer. La misión es tan importante que no debe tomarse a la ligera. Además, debe ser estable y fácilmente comprensible, por lo que no debe tener términos técnicos, o que solo sean de uso común para un reducido número de personas.

De igual forma todos podríamos definir nuestra misión personal. La misión personal debería ser la declaración formal de nuestro propósito en la vida. ¿Cuál es la diferencia entre ir por la vida sin un propósito o con este? Para responder esta pregunta, podemos partir que, para todo ser humano, hay dos maneras de enfocar la vida: La primera es pensar que esta no tiene un propósito, que solo estamos de paso y debemos hacer lo posible para pasarla cada vez mejor. La segunda es partir de que la existencia tiene un propósito, un fin superior a nosotros mismos.

Lo curioso es que, hasta aquellos que piensan que su vida no tiene un propósito, actúan como si la tuviera. Veamos, no tener propósito equivale a vivir el momento, esto es, a tener mentalidad de corto plazo. Supongamos que tenemos hambre y queremos desayunar. Basta esta necesidad para guiar nuestras acciones por el propósito de comer algo. Esto quiere decir que siempre estamos haciendo las cosas por algo, salvo cuando dormimos o si dejamos de pensar, como cuando hacemos meditación o yoga. Lo que hacemos en ese momento es estar en una situación de mindfulness, es decir, viviendo plenamente el presente, evitando, en lo posible, pensar en algo futuro.

Por lo tanto, nuestras actividades son guiadas por un propósito y, cuando lo obtenemos, definimos el siguiente para reemplazar al anterior. Lo que podría hacer falta, eventualmente, es definir el propósito de largo plazo, que sea estable y duradero y que sirva de guía en las decisiones que tomemos. Es más, es adecuado que el propósito no se llegue a alcanzar del todo, o habrá que desarrollar otro una vez que el anterior se haya logrado. Ejemplos de propósitos de largo plazo son: Ayudar a otros a ser mejores, aprender y transmitir lo aprendido, conocer todas las ciudades capitales del mundo, probar todas las marcas de vino, etc. Como se puede apreciar, algunos propósitos podrán considerarse mejores que otros; por esto, el mismo propósito debería tener un fin, que no sería otro que alcanzar la felicidad. Definir el propósito como “ser feliz” no es suficiente, porque no dice qué debe hacer uno para ser feliz, pero definir el propósito como una guía de acciones, sabiendo que estas acciones se han definido justamente porque son las que nos hacen felices, nos permitirá encontrar el mejor propósito, o misión, para nuestras vidas.

CENTRUM PUCP no se hace responsable de las opiniones expresadas en las entrevistas y artículos publicados.

Ricardo Pino
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Ricardo Pino es Doctor of Business Administration, Maastricht School of Management, The Netherlands. Doctor en Administración Estratégica de Empresas, Pontificia Universidad Católica del Perú. Master of Philosophy, Maastricht School of Management, The Netherlands. Magíster en Administración, Universidad del Pacífico, Perú. Ingeniero Industrial, Pontificia Universidad Católica del Perú. Diplomado en Gestión e Ingeniería de la Calidad, Pontificia Universidad Católica del Perú. Certified Quality Engineer, American Society for Quality (ASQ-USA).

Actualmente es Director de Investigación y Profesor Investigador en el Área Académica de Operaciones, Logística y TICS de CENTRUM Católica Graduate Business School.

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