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Transformando Personas e Instituciones
La “Teoría U” es fruto de un trabajo de investigación de más de 20 años sobre los determinantes del aprendizaje y el cambio de sistemas y organizaciones que lideran profesores de la escuela de negocios del Massachusetts Institute of Technology (MIT), comentó Jorge L. Daly, economista político y experto en temas de reforma institucional.
Transformando Personas e Instituciones

En octubre pasado, tuve la suerte y privilegio de asistir en Cape Cod al programa de capacitación sobre la “Teoría U”, un marco conceptual y metodológico muy sencillo pero útil para diseñar, guiar, aplicar y sostener procesos individuales y colectivos de innovación radical y transformación profunda.

Su principio rector es simple y a la vez profundo – el éxito de una intervención depende la condición interior de quien interviene – y no exagero en lo mínimo cuando afirmo que el evento ha sido una de las experiencias más extraordinarias que he tenido en mi vida. La Teoría U es fruto de un trabajo de investigación de más de 20 años sobre los determinantes del aprendizaje y el cambio de sistemas y organizaciones que lideran profesores de la escuela de negocios del Massachusetts Institute of Technology (MIT). Lo que la distingue es que científicos y académicos de renombre han podido amalgamar método con dos aspectos intangibles pero no menos importantes de la humanidad: la ética y la espiritualidad.

En la Teoría U el rigor de la ciencia se da la mano con la aventura espiritual. Cada día empezaba con una meditación guiada para luego tratar temas muy importantes y puntuales – cambio climático, prostitución infantil en la India, egocentrismo en líderes políticos y empresariales, racismo, corrupción. Lo interesante es que los métodos para abordarlos propician diálogos generativos de ideas que se suscriben a valores realmente excelsos de la humanidad. Más aún, los métodos inducen a acceder a la conciencia plena, ese espacio que esconde las fuentes de inspiración más profundas de donde emergen iniciativas auténticamente innovadoras y nunca reñidas con la moral.

Que este enfoque ha despertado la curiosidad e interés de mucha gente, y de diversa formación, no cabe duda alguna. En el evento participaron banqueros de Holanda, empresarios de Francia y Brasil, funcionarios públicos de Nueva Zelanda, académicos de Canadá y Perú, capacitadores y consultores de Japón,  Estados Unidos, Rusia, Argentina, y hasta religiosos y un músico de renombre. En mis conversaciones con ellos pude constatar inquietud y descontento frente a la realidad mundial, así como la intención para transformar sus entornos y gestar un futuro nuevo, alejado de la insania colectiva que actualmente vivimos.

Y, a decir de los ejemplos que ofrezco a continuación, tal transformación es viable. En Indonesia los habitantes de la región de Bogenegoro, bien conocida por sus altísimos niveles de corrupción y por la pésima calidad de los servicios públicos, eligieron en 2010 a un joven gobernador graduado de MIT sin el apoyo financiero y político de los grupos de poder que dominan la actividad económica de la región. Lo único que exigió de sus funcionarios fue el cumplimiento de tres mandamientos: no aceptar sobornos, no quejarse, y no eludir responsabilidades. Impuso también una cultura de compromiso incondicional con el bienestar de los habitantes con herramientas muy sencillas: puertas abiertas, visitas frecuentes a las comunidades y, sobre todo, prácticas intensas de la escucha atenta. En 2012 el gobernador fue reelegido por un margen mucho más amplio y sin el apoyo de los poderosísimos gremios industriales y petroleros. Y, como colofón, fue premiada por ser la región con el más bajo índice de corrupción del país y por brindar servicios públicos de alta calidad.

También, la aplicación de la Teoría U en gobiernos e instituciones públicas ha logrado reformas significativas de la educación en Austria y Dinamarca, y de los servicios de salud en Alemania y Namibia. Recientemente el gobierno de Escocia la usa para instrumentar su política de desarrollo económico y social. Pero su ámbito de aplicación incluye además a las empresas privadas. Por ejemplo Unilever, para el empoderamiento de micro empresarios en la India y las Filipinas; Natura, para la preservación de los bosques naturales y empoderamiento de las comunidades indígenas en Brasil; y Banco Triodos de Holanda, para la especialización en la extensión de créditos verdes. Incluso una empresa de confección de ropa femenina en Nueva York, Eileen Fisher Inc., ha creado una dirección de conciencia social que vela por instituir espacios circulares de comunicación empática y profunda que dan lugar a una mayor motivación del personal, inspiración colectiva, cooperación entre empleados y  reducción del estrés al mínimo. La empresa es conocida por iniciativas verdaderamente innovadoras de responsabilidad social que, a diferencia de tantas otras que son más marketing que sustancia, ejercen un impacto positivo y tangible sobre el medio ambiente y el bienestar de proveedores y clientes.

A la luz de estos ejemplos y de muchos otros, quienes piensen que este asunto es una quimera, que enfoques como la Teoría U son inaplicables en países infestados “irremediablemente” por la corrupción o por la deshumanización “irreversible” del comercio, o están blindados por el cinismo o viven su propio sueño de los ilusos. U ocultan temores frente a la posibilidad de una verdadera transformación humana e institucional. Porque la verdad es que los ejemplos dan testimonio de que las personas podemos ser agentes de un cambio que el mundo entero, azotado por el cambio climático, las guerras innecesarias, las crecientes desigualdades socioeconómicas, el envilecimiento de la actividad política, la corrupción sin freno, y el resurgimiento de la mentalidad tribal, necesita con urgencia.

Un cambio que no solamente grandes filósofos y maestros espirituales de todas las épocas, sino también grandes estadistas y hombres de empresa que han puesto su talento al servicio del bien común, siempre lo han considerado viable cuando el punto de partida de nuestras intenciones y acciones es la conciencia plena. No hay que hacer mucho para llegar a ella, solo es necesario despertar.

CENTRUM Católica no se hace responsable de las opiniones expresadas en las entrevistas y artículos publicados. 

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