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30-Jun-2016
Salud: la Agenda Pendiente (Parte I)
Juan Arroyo, Profesor e Investigador de CENTRUM Católica expuso una serie de líneas claves para mejorar el sistema nacional de Salud.
Salud: la Agenda Pendiente (Parte I)

En la campaña electoral el tema de la salud de los peruanos no fue prominente, pese a su importancia para todos los peruanos. Las estadísticas indican que casi  el 32% de la población tiene normalmente algún problema de salud y que una parte de este grupo, el 21%, tuvo un problema de salud en las últimas cuatro semanas. De tal forma que deberá ser prioridad en la agenda gubernamental en la “revolución social” que se ha anunciado, junto a los temas de seguridad ciudadana, educación y agua con saneamiento básico. Aquí algunas líneas de acción claves.

1.    Aminorar los Tiempos de Espera, Fortaleciendo los Puestos y Centros de Salud.

Los tiempos de espera actualmente son enormes en todos los establecimientos de salud, pero en particular en los hospitales. El tiempo promedio de espera de un paciente desde su arribo al establecimiento de salud hasta la atención en consulta es de 81 minutos, es decir, casi una hora y media. En los establecimientos del MINSA este promedio es de 114 minutos, en los de Essalud de 58 minutos y en las clínicas privadas de 35 minutos.

Además, obtener una fecha de atención  demora 17 días: en Essalud la media es de 19 días, en el Ministerio de Salud (Minsa) de 12 días y en los locales de las Fuerzas Armadas (FF.AA.) y la Policía Nacional del Perú (PNP) de 22 días.

Los pacientes desbordan a los hospitales porque los centros y puestos de salud están mal implementados y no pueden resolverle sus problemas de salud.

Del total de 9,746 establecimientos de salud existentes en todo el país (sin contar los consultorios), solo 511 son hospitales y 2,096 son centros de salud y 7,124 son puestos de salud. La institución que cuenta con la red más extendida de establecimientos es el MINSA con 7,862 establecimientos, de los cuales 171 son hospitales, 1,498 centros de salud y 6,193 puestos de salud.

Esto quiere decir que hay un número de centros y puestos que deben ser los primeros puntos de atención de la gente que necesita atención, pero los pacientes acuden directamente a los hospitales porque los centros y puestos están mal implementados y porque en el MINSA no existe una zonificación estricta de la atención según la cual cada persona deba ir primero al establecimiento más cercano a su casa.

La gestión del Minsa en el periodo 2011-2016 no ha atacado este problema y ha priorizado más bien la construcción de hospitales. Hay que fortalecer a los centros y puestos de salud y hacer efectiva la zonificación de los pacientes a ser atendidos en sus establecimientos vecinos.

2.    Volver al Médico de Familia: Atención Primaria en Salud y Medicina Familiar y Comunitaria.

Hasta los años 60 los médicos atendían en sus consultorios a sus pacientes, a los que conocían y trataban con familiaridad por ser sus médicos de familia, sus médicos de confianza. Daban atención de calidad, con consejería familiar y medidas de prevención, porque eran de la localidad y competían por fidelizar a sus pacientes.

A partir de entonces se comenzaron a construir los grandes hospitales y la atención se despersonalizó. Ingresó el fordismo a la salud, esto es, la atención a escala, y ahí empezó el modelo de encuentros esporádicos entre  pacientes y profesionales de la salud, cada vez que se enferma alguien. Ya el médico no conocía ni la familia ni el entorno del enfermo.

Las dos grandes instituciones prestadoras de servicios –Minsa y Essalud- no supieron compatibilizar su construcción como macrosistemas con la mantención de puntos de atención cercanos a la población, como se hizo en Inglaterra con los distritos sanitarios o en Brasil con los equipos de familia.  

Desde entonces se construyó el frondoso modelo burocrático actual. Hoy el 23% de la fuerza laboral en salud es para labores administrativas. Definitivamente hay que restablecer la prioridad que debe tener la atención de la población y volver al “médico y centro de salud del barrio”.

3. Redistribuir los Recursos Humanos Hacia la Población.

La información oficial al 2015 revela que en todo el sector salud trabajan 245,800 personas. De ellos, 171,000 trabajan en el Minsa y 53,500 en Essalud, los dos grandes empleadores del sector.

Su distribución, sin embargo, es inversa respecto a las necesidades. Pese al lanzamiento de una reforma laboral en que se dan bonificaciones para trabajo en zonas alejadas y rurales, con más población pobre, los porcentajes del personal del Minsa en los tres niveles de atención siguen iguales en los últimos tres años. No hay una priorización en los niveles periféricos (1 y 2) más cercanos a la población.

 

Minsa y Direcciones Regionales de Salud: Personal por Niveles de Atención

 

MINSA, Reporte de Recursos Humanos, 2016

 

De otro lado, en el periodo 2013-2015 no ha habido cambios en la prioridad a los distritos rurales, siempre con el 16% de los recursos humanos totales del Minsa.

 

Respecto a la presencia del personal de salud en los estratos pobres en el periodo 2013-2015, dicha presencia bajó, mientras que en los estratos altos subió, algo contradictorio. En el año 2013 el 38.3% de los recursos humanos del sector se ubicaban en el “nivel aceptable” (A/B) y en el 2015 este porcentaje subió al 39.8%. El personal en las zonas en extrema pobreza (E) bajó del 13% al 11.3%; y en las zonas “muy pobres” (D), de 14.1% a 13.4%. La tendencia ha ido al revés de lo que se necesitaba.

Además, del total de médicos del MINSA el 55% se ubica en las regiones de “nivel aceptable” y solo el 6.2% en las regiones de “extrema pobreza” o “muy pobres”.


4. Expandir en las Ciudades la Teleconsulta.

Una forma de expandir las consultas con los escasos recursos humanos existentes es la teleconsulta, o en general la telemedicina. Sin embargo, los dos grandes sistemas prestadores de servicios (Minsa y Essalud) han ingresado muy débilmente a la aplicación de las nuevas tecnologías de la información a sus servicios.

Infosalud, que es el servicio de atención telefónica del Minsa ha realizado casi 2 millones de atenciones por teléfono desde el 2001 y no es un sistema de consultas médicas. En el 2014 el Minsa realizó 97,155 atenciones telefónicas, 1,583 atenciones por correo electrónico y 1,548 por chat. Es evidente que dichas cantidades son ínfimas respecto a los 29 millones 835,000 personas que atendió el Minsa en consulta externa solo el año 2014.

En el caso de Essalud, el Centro Nacional de Telemedicina de EsSalud brindó 62,183 atenciones en 28 meses (septiembre 2013 - diciembre 2015). Sin embargo, Essalud atendió en sus consultorios externos el año 2014  a 18 millones 472 mil personas, esto es, produjo en menos tiempo 297 veces más consultas, sin considerar hospitalizaciones y otros servicios.

Es cierto que no existe internet en todo el país, pero ya lo existe en las principales ciudades. De acuerdo al INEI, el 2014 el porcentaje de la población peruana con internet subió al 40%. Está en ejecución, además, el proyecto de Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica que viene instalando una red de mayor ancho de banda de 13,000 kilómetros de fibra óptica para las 180 capitales de provincia y 22 capitales de región.

Es más, se encuentra en proceso el nuevo Plan Nacional de Telesalud cuya implementación está a cargo de la Comisión Nacional de Telesalud (Conatel), de acuerdo a lo dispuesto en la Ley de Telesalud del 2 de abril del 2016. Existen experiencias exitosas como la de Candarave en Tacna, con 12 centros de salud y un hospital beneficiados con telemedicina; o el Sistema de Tele-electrocardiografía en cuatro Microrredes de salud de la Diresa de Tumbes; o la Red de Telesalud del Río Napo, que interconecta a 13 establecimientos de salud de la cuenca del Napo (450 km) con el Hospital Regional de Loreto.

En suma, hay más iniciativas en la base de la pirámide que arriba. Las autoridades nacionales ven la telemedicina como un elemento auxiliar del viejo sistema de atención y no como el sistema del futuro, que lo es. Las capitales y ciudades principales del país podrían recibir por este medio un soporte profesional más cotidiano.

5.    Promover la Salud con Actividad Física y Dieta Sana.

El Ministerio de Salud y Essalud se dedican básicamente a curar a los enfermos, pero no previenen las enfermedades ni promueven la salud. No advierten a la población cómo no exponerse a los riesgos que causan las enfermedades ni tampoco fiscalizan a quienes causan daños ni forman corrientes de opinión a favor de prácticas saludables.

Más bien una parte cada vez mayor de la población se viene acogiendo a la nueva cultura de cuidado de la salud que ha aparecido en el mundo. Vivimos notorios cambios en los estilos de vida tendientes al cuidado de la alimentación, la práctica de la actividad física, el combate al stress y la identificación de riesgos a la salud.

Seis temas de promoción de la salud podrían aminorar bastante las enfermedades crónico-degenerativas, que actualmente ocupan el primer lugar como causa de muerte con un 58.5 por ciento de las mismas: actividad física, dieta sana, combate al tabaco y alcohol, e ingesta sin mucha sal ni azúcar.

Ya se sabe que el sedentarismo es una causa central de las enfermedades cardiovasculares y de la diabetes. El estudio de Seclén et al (2003) reveló que solo el 10% población peruana practica deporte en los niveles que benefician su salud, con frecuencia diaria o interdiaria; el 34% hace actividad física con periodicidad semanal u ocasional, y el 53% no hace ninguna actividad física.

La situación de la diabetes en el Perú, según el Atlas elaborado por la Federación Internacional de Diabetes (IDF) el 2015, es de una prevalencia de 6.9%. Sin embargo, se estima existe un significativo porcentaje oculto conformado por personas que desconocen tener la afección, siendo la cifra real superior a los 2 millones. La hipertensión arterial afecta al 33% de la población adulta de Lima y al 19% de la Sierra. El 70% de la población tenía al menos un factor de riesgo coronario. En cuanto a la obesidad, en el Perú hay un 21% de personas con obesidad, cuya distribución según el área de residencia corresponde en un 21.3% al área urbana y sólo el 6.6% al área rural. Se puede apreciar que el problema de las enfermedades crónico-degenerativas es masivo y que las autoridades sanitarias no pueden dedicarse solo a recibir a los enfermos sino hacer precisamente que no se enfermen.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CENTRUM Católica no se hace responsable de las opiniones expresadas en el artículo publicado.

Juan Arroyo
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Juan Arroyo es Doctor en Ciencias Sociales, con mención en Sociología, por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Tiene una Maestría en Salud Pública, Universidad Peruana Cayetano Heredia, y una Maestría en Sociología, por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Cuenta con una especialización en Alta Administración Pública, en el INCAE de Costa Rica, y es egresado del Programe on Business and Sustainability de la Universidad de Cambridge y del Senior Management Programa del IE de España. Ha sido asesor de la Organización Panamericana de la Salud y de la Cooperación Alemana (GIZ). Tiene una amplia producción de libros y artículos científicos sobre gerencia, gestión pública y sistemas de salud.

Actualmente es Profesor en el Área Académica de Marketing en CENTRUM Católica.

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