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Prensa
04-Sep-2017
Necesaria Revolución para el Pensar Gerencial
Más allá de la cuestión temporal, lo que distingue la administración Kaizen de la administración occidental orientada al resultado, es que funciona de apoyo para estar en armonía con los trabajadores, mencionó Kristel Castillo, Profesora de CENTRUM Católica.
Necesaria Revolución para el Pensar Gerencial

Esta práctica Kaizen, sin embargo, no ha marcado la pauta en las organizaciones occidentales pues las gerencias que las lideran usualmente mantienen una brecha respecto de sus colaboradores.

No hay, por tanto, una cultura de apoyo en las organizaciones occidentales, como sí ocurre en Singapur, Hong Kong y Japón (Wellington, 1998). Para incorporar ese patrón cultural en las organizaciones occidentales se hace necesario un nivel de confianza entre gerencia y colaboradores.

Frecuentemente las organizaciones no les dan la oportunidad a los trabajadores para tener éxito en sus emprendimientos personales en línea con la cultura de la organización. Con una exposición casuística que pone en evidencia el “statu quo2 de muchas empresas occidentales,  donde más importancia se ha prestado a la capacitación de unos selectos trabajadores en lugar de trabajar con todos los empleados en su conjunto.

Dyer (2014) propuso cuatro pasos rápidos para empezar a romper la barrera que obstaculiza la auténtica aplicación de la filosofía Kaizen en Occidente:

1. Solicitar y discutir ideas de mejora regularmente
2. Obtener insumos de parte de los colaboradores cuando se trabaje sobre nuevas ideas de mejora para ayudar a cosechar lo ya sembrado
3. Ofrecer una capacitación efectiva a los colaboradores de todo nivel y funciones relacionadas no sólo a los ingenieros especializados
4. Buscar colaboradores que sean “agentes de cambio”, trabajadores líderes que puedan defender y mantener las mejoras implementadas sosteniblemente.

Así, se hace necesario una innovadora fuerza laboral a todo nivel en las organizaciones occidentales. Innovación implica un nuevo proceso de desarrollo para ayudar a transformar los comportamientos sobre la base de comunicación, entrenamiento, motivación y empoderamiento que en conjunto produzcan empleados que piensen, decidan y actúen proactiva e inteligentemente optimizando el bien para sí mismos y para sus organizaciones (Wellington, 1998).  

En la medida de que los nuevos desafíos demandan innovación a nivel de las competencias de la fuerza laboral, se requiere de mejoras incrementales, un cambio significativo de algunas o todas las variables estructurales que se realizan en un tiempo limitado para sanear la organización.

Un cambio estructural y, estratégico es el relacionado al manejo del tiempo en la producción. En una reciente investigación la Dra. Tasha Eurich, llegó a la conclusión de que trabajar más horas puede hacer a los trabajadores menos efectivos. Es la consecuencia lógica de la falta de sueño que concluye que una vez que el cerebro llega a su “Napping Point”  no se puede seguir pensando tan claramente como siempre, y tomará al colaborador más tiempo desarrollar las tareas más sencillas.

En su libro Banking Leadership: Happy People, Bottom-Line results, and the Power to Deliver Both, Eurich desmitificó la convencional creencia de que cuanto más tiempo se invierte en algo, los resultados serán los mejores. Ella aseveró de que la relación entre tiempo y resultados se basa en una premisa falsa: después de llegar a un cierto punto los retornos van decreciendo. Una persona sólo puede seguir trabajando hasta el punto en que deja de ser efectiva.

De allí devino el concepto de “One Less Thing (OLT) Principle” que tiene por fin identificar el punto donde desciende la productividad de los equipos. Basándose en estadísticas de la empresa estadounidense Booz & Company, se evidenció que cuando el número de prioridades crece en una organización, las ganancias declinan. Organizaciones con más de 10 prioridades sólo llegan a crecer por encima del promedio del sector un 29% de las veces, mientras que el 44% de las empresas con sólo una a tres prioridades, reportó un crecimiento muy por encima del promedio.

La filosofía Kaizen se hace hoy más que nunca necesaria en las organizaciones. Por ello, es tan necesario, concientizar entre nuestros colaboradores, que son ciudadanos organizacionales y la importancia de fomentar el trabajo productivo como modelo en las organizaciones y en los hogares, trabajo productivo remunerado y no remunerado, fuera de las horas laborales también.

Las organizaciones contemporáneas tienen que fomentar esta filosofía de uso productivo del tiempo, y la filosofía Kaizen, en esa línea, es necesaria para enfrentar los desafíos globales del siglo XXI. 

CENTRUM Católica no se hace responsable de las opiniones expresadas en las entrevistas y artículos publicados.

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