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04-May-2018
Juzgando una Decisión por el Resultado
El resultado de una decisión suele ser visible y medible, dijo Ricardo Pino, Profesor de CENTRUM Católica.
Juzgando una Decisión por el Resultado

Cada vez que pregunto a mis estudiantes “¿Cómo juzgarían la calidad de una decisión?” la respuesta llega con mucha seguridad: “Por el resultado”. Suena lógico; además, el resultado de una decisión suele ser visible y medible. Debe ser por esta razón que nos cuidamos mucho en obtener resultados, más que en la forma en la que los estamos consiguiendo.

Para un evaluador, tiene sentido observar los resultados y juzgar por ellos a los tomadores de decisiones. “Por sus obras los conoceréis” reza el dicho. Sin embargo, para un gerente, en su rol de tomador de decisiones, el saber que va a ser evaluado por los resultados que obtenga podría inducirlo a querer asegurar los resultados más que a atender el proceso mediante el cual se consiguen estos resultados.

Es así que, para obtener mayores ganancias este año, un gerente podría sacrificar la capacitación al personal, ya que esto no generará problemas en el corto plazo. Para disminuir gastos, podría dejar de hacer mantenimiento a las máquinas, ya que esto tampoco traería problemas inmediatos. Por otro lado, una persona precavida, que sale temprano de su casa a su trabajo, podría ser asaltada en el camino. Como se puede apreciar, debido a que entre la decisión y el resultado pueden intervenir factores incontrolables, malas decisiones podría llevar a buenos resultados, así como buenas decisiones podría llevar a malos resultados. Por esta razón, más que evaluar el resultado, haríamos bien en evaluar la forma en la que estos han sido obtenidos.

Es importante tomar en cuenta, además, que ya que en el momento en el que se toma una decisión no se conoce aún el resultado, el tomador de decisiones necesitará un criterio para tomar la decisión con la información que tiene disponible, de acuerdo al objetivo que esté persiguiendo. Este criterio podría ser la minimización del riesgo, la maximización de beneficios o cualquier otro. De esta manera, la decisión que se plantee estará sustentada en un argumento, que no es otra cosa que el conjunto de razones que justifican la decisión a tomar.

Se puede afirmar, entonces, que el mejor tomador de decisiones es quien define mejores argumentos para las decisiones que toma. Si aceptamos que el resultado no siempre depende de la decisión que se tome, tendremos que aceptar que los buenos tomadores de decisiones, en ocasiones, también obtendrán malos resultados. No porque sean humanos y se equivoquen, sino por la existencia de eventos incontrolables.

Lo que podría afirmarse es que, la mayoría de veces, los buenos tomadores de decisiones sí obtendrán buenos resultados. Por lo tanto, para aprender a mejorar nuestro proceso de toma de decisiones, debemos dejar de mirar los resultados que obtenemos y empezar a mirar el proceso que seguimos para tomar las decisiones que adoptamos.

CENTRUM Católica no se hace responsable de las opiniones expresadas en las entrevistas y artículos publicados

Ricardo Pino
Imagen de la sección

Ricardo Pino es Doctor of Business Administration, Maastricht School of Management, The Netherlands. Doctor en Administración Estratégica de Empresas, Pontificia Universidad Católica del Perú. Master of Philosophy, Maastricht School of Management, The Netherlands. Magíster en Administración, Universidad del Pacífico, Perú. Ingeniero Industrial, Pontificia Universidad Católica del Perú. Diplomado en Gestión e Ingeniería de la Calidad, Pontificia Universidad Católica del Perú. Certified Quality Engineer, American Society for Quality (ASQ-USA).

Actualmente es Director de Investigación y Profesor Investigador en el Área Académica de Operaciones, Logística y TICS de CENTRUM Católica Graduate Business School.

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