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Columnas de Opinión
17-May-2018
El Poder de la Sonrisa en la Búsqueda de Trabajo
Las teorías del lenguaje corporal indican que nuestro cuerpo, a través de gestos y posturas, envía una serie de mensajes no-verbales, señaló Jimena Lozada, Profesora de CENTRUM Católica.
El Poder de la Sonrisa en la Búsqueda de Trabajo

 

Jimena Lozada, Profesora de CENTRUM Católica

 

Al hablar con diferentes personas siempre noto algo que tienen todos en común: muy pocos reparan en el impacto que tiene su lenguaje corporal en las otras personas, en especial cuando están en proceso de búsqueda de trabajo; puntualmente, durante la entrevista.

Los argumentos son varios: “Es que yo voy a demostrar lo que sé”, “Si sonrío, no me van a tomar en serio”, “Es una situación que amerita seriedad, no es para reirse”, etcétera. Muy bien, todos son argumentos que se entienden, pero que en la práctica, no ayudan mucho a tener un punto extra en ese momento tan particular como es estar al frente de un evaluador.

Cualesquiera que sean las circunstancias sobre las que se da la entrevista (de forma presencial, por teléfono o videoconferencia), y quien sea la persona que lo entreviste (con experiencia y conocimiento de cómo hacer una entrevista de trabajo y que esa sea su labor dentro de la organización; o, un ejecutivo que desearía enfocarse en otros temas de su puesto), todos tienen algo en común. Lo evaluará una persona; no una máquina fría, sin sentimientos ni emociones.

Las teorías del lenguaje corporal indican que nuestro cuerpo, a través de gestos y posturas, envía una serie de mensajes no verbales, que ayudan a que la persona que tenemos al frente se haga un concepto (o imagen) de nosotros. Así, si nos sentamos chorreados en la silla y mirando al techo, lo más probable es que nuestro interlocutor interprete que a usted no le interesa lo que se le está hablando. ¿Lo ve? Ni una sola palabra, y se envió un mensaje, tan fuerte y claro como si lo estuviera gritando.

Ahora bien, entre todos los gestos que las personas hacemos, hay uno muy poderoso, y es la sonrisa. ¿Por qué?, por una razón muy simple, cuando una persona sonríe, sin decir una palabra, invita al otro a sonreírle de vuelta. No se trata de reirse a carcajadas sin motivo, sino de sonreir de forma natural y relajada. Que no se sienta disforzada.

Si usted logra que su entrevistador le sonría de vuelta, habrá logrado ponerlo en un plano de bienestar asociado a usted. Esto hará que su predisposición hacia usted como persona sea más favorable que hacia los otros postulantes (su competencia); y, que le sea mucho más fácil recordarlo. ¿Por qué? Porque lo hizo sentirse bien, usted le resultó agradable.

Así que, no menosprecie un gesto tan simple y sencillo como lo es una sonrisa, ¡más aún en una entrevista laboral!, bien podría hacer la diferencia en la consecución del puesto.

CENTRUM PUCP no se hace responsable de las opiniones expresadas en las entrevistas y artículos publicados.

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