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12-Jul-2017
El EMBI, Riesgo País
Por Pablo Arana, Profesor de CENTRUM Católica.
El EMBI, Riesgo País

Luego de mi último artículo publicado acerca de las características básicas de los bonos, resulta conveniente revisar también el riesgo país, un indicador muy conocido en el mundo, estrechamente vinculado con los bonos y cuyo cálculo y significado no son del todo comprendidos. Empezando por las reacciones naturales frente al riesgo país, su nombre invita a alegrarse cuando este se reduce y a alarmarse cuando se incrementa, justamente por asociarse con el riesgo de un país. 

La pregunta que nace es: ¿mi país es riesgoso? Además, suele ser noticia cada vez que se publica una actualización al respecto, como la última lanzada en la que el Perú figura con el riesgo país más bajo de la región. Por ello, siendo el Perú un referente regional, se vuelve más importante aún entender qué es y cómo se calcula.

Es necesario primero tocar el tema de riesgo. A mayor riesgo, se espera más rentabilidad (la palabra clave es “espera”, porque si bien lo esperado es siempre positivo, también puede suscitarse lo negativo), y esto se traduce en que si un inversionista incurre en un negocio más arriesgado, solicitará como recompensa una rentabilidad mucho mayor a la esperada en negocios menos riesgosos como premio a la variabilidad asumida. Lo mismo ocurre con los países y los bonos soberanos emitidos por ellos. Cuando un inversionista va a invertir (comprar) en un bono, evalúa su costo de oportunidad de capital (o segunda mejor opción de inversión de riesgo similar a la que tuvo que renunciar para invertir en dicho bono), y en base a él realiza su evaluación.

Para los bonos recién emitidos, las tasas de interés alcanzan niveles con los que los inversionistas se sientan cómodos de acuerdo al precio. Por lo tanto, si un país lanza una emisión de bonos al mercado, y la tasa exigida por este último es demasiado alta, probablemente dicho mercado está tratando de establecer un mayor rendimiento futuro con tal de compensar el riesgo que está asumiendo. Por lo tanto, la pregunta natural es la siguiente: ¿por qué comprar bonos de dicho país sería tan riesgoso como para que los inversionistas eleven la tasa hasta ese nivel?

Es ahí en donde el EMBI (Emerging Markets Bond Index) entra a tallar para intentar medir dicho riesgo, también conocido como riesgo país.

Los bonos del tesoro de los Estados Unidos se consideran por excelencia como los instrumentos libres de riesgo, por una razón muy práctica que fue objeto de explicación en un anterior artículo: Estados Unidos se puede dar el lujo de imprimir dinero, insertarlo al mercado y no sentir impactos importantes de inflación, ya que tiene al mundo entero como campo de juego para que su dinero sea consumido, haciendo que el efecto de la inflación por incremento de oferta de dinero circulante se diluya en todo el mundo. Por ello, no solo la historia crediticia de Estados Unidos es muy buena, sino que suena por completo absurdo, pudiendo imprimir dinero, que no paguen sus deudas. Por lo tanto, los bonos del tesoro se consideran, dentro de la teoría financiera, como la referencia de un rendimiento sin riesgo.

 

¿Por qué se requieren entender todos estos puntos para vislumbrar al EMBI (riesgo país)? La razón es porque dicho indicador mide cuánto por encima está el rendimiento de los bonos soberanos de cada país comparado, versus el EMBI para Estados Unidos. A manera de ejemplo altamente simplificador, imagine que un bono del tesoro estadounidense rinde 3.11%, y usted le exige al bono de otro país una rentabilidad asociada de 4.52% de tasa. En ese momento, la diferencia entre el 4.52% y el 3.11% se considera la rentabilidad premio por incurrir en riesgo por encima del rendimiento libre de riesgo (bono del tesoro de Estados Unidos).

Por lo tanto, mientras mayor sea la diferencia entre la tasa de los bonos soberanos de un país y el rendimiento de los bonos estadounidenses, mayor será el riesgo que se transmite al mercado, también conocido como riesgo país. Esto ocurre porque, naturalmente, a alguien más riesgoso se le debe cobrar un mayor interés, por lo que mientras mayor sea la diferencia entre el interés que le cobra el mercado a un país por sus bonos y el rendimiento de los bonos del tesoro americano, mayor será la sensación de riesgo atribuible a dicho país.

De esta forma, el hecho de que el Perú figure con el mejor riesgo país de la región puede ser interpretado, luego de toda la explicación previa y a manera de resumen: Perú tiene en este momento la menor diferencia entre el rendimiento de sus bonos soberanos y el de los bonos del tesoro de Estados Unidos. Esto lo interpreta el mercado como que no hay mayores riesgos qué compensar al comparar a Perú con Estados Unidos, y ello brinda confianza a la economía peruana y a los inversionistas que quieren participar de ella y hacer negocios en el país. Simple y claro.

CENTRUM Católica no se hace responsable de las opiniones expresadas en las entrevistas y artículos publicados.

Pablo Arana
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Pablo Arana es Magíster en Administración Estratégica de Empresas de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Máster en Liderazgo de EADA Business School, España; Licenciado en Administración y Negocios Internacionales de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, Perú. Miembro de The International Honor Society Beta Gamma Sigma.

Especialista en temas relacionados a la gestión financiera, la optimización de costos, las finanzas corporativas, la evaluación de proyectos y el área logística. Ha sido Jefe de Servicios Financieros y Jefe de Logística en Cibertec Perú, además de Cost & Savings Focal Point en IBM. Cuenta con más de 7 años de experiencia docente.

Actualmente es Sub Director de Programas Online y Profesor del Área Académica de Finanzas, Contabilidad y Economía en CENTRUM Católica Graduate Business School.

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