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Cómo Evitar el Fraude Interno en las Empresas
Para poder realizar una gestión integral del fraude en las empresas es importante realizar una política de prevención que maneje con solvencia las causas que motivan a un individuo a cometer fraude, comentó Patricia Henostroza, Profesora de CENTRUM Católica.
Cómo Evitar el Fraude Interno en las Empresas

Un trabajador es el principal aliado en el éxito de una empresa, pero en algunas ocasiones puede pasar a ser un elemento que origine pérdidas intencionales. Depende de la Gestión del Recurso Humano en la Empresa la construcción de una cultura que promueva una relación positiva entre la organización y los trabajadores. Evidentemente la gran mayoría de personas nunca, ni aún en condiciones extremas se prestará a realizar un ilícito, pero en este artículo analizaremos a esos pocos colaboradores que sí lo llevan a cabo.

Toda actividad económica presenta riesgos de pérdidas por diversos eventos, entre los que se encuentran el riesgo de crédito, mercado, liquidez y operacional. En el caso del riesgo operacional se presentará por los siguientes cuatro factores: (a) personas, (b) procesos, (c) tecnologías de la información y (d) eventos externos. Basilea II (es el segundo de los Acuerdos de Basilea. Dichos acuerdos consisten en recomendaciones sobre la legislación y regulación bancaria) establece, dentro de las grandes categorías de eventos de pérdida, al fraude interno, discriminándolo de los demás tipos, por presentar frecuencia e impacto que justifica su análisis individual.

Basilea II define al fraude Interno como aquel que genera pérdidas derivadas de algún tipo de actuación encaminada a defraudar, apropiarse de bienes indebidamente o soslayar regulaciones, leyes o políticas empresariales (excluidos los eventos de diversidad / discriminación) en las que se encuentra implicado, al menos, un miembro de la empresa. Tipos de fraude comunes: robo, malversación, falsificación, soborno, entre otros.

Para poder realizar una gestión integral del fraude en las empresas es importante realizar una política de prevención que maneje con solvencia las causas que motivan a un individuo a cometer fraude, Donald R. Creesey, postuló la teoría del ”Triángulo del Fraude” que establece a tres elementos básicos que deben estar presentes:

  1. Necesidad: Refiriéndose a un deseo que puede ser material  o psicológico que el defraudador encuentra insatisfecho y que es el punto de arranque para cometer un ilícito. Algunos ejemplos de este factor es una enfermedad de alguien cercano, deudas que apremian, deseo de impresionar a los amigos con un coche más moderno, la lista de deseos o necesidades insatisfechas pueden ser infinitas.

  2. Oportunidad: Vienen a ser las circunstancias que hacen posible llevar a cabo el fraude interno, vacíos en el control o en los procesos de la empresa identificados por el defraudador y de los que se sirve para su beneficio ilícito. Ejemplos: Un cajero que identifica cuentas corriente sin uso en mucho tiempo, un cobrador que sabe que no se monitorean sus gestiones de cobranza, etc.

  3. Racionalización: Se da cuando la persona identifica motivos que puedan justificar el acto fraudulento para proteger su conciencia y no entrar en discordia con su código de ética personal. Ejemplo: “Soy un buen trabajador pero por años he hecho horas extras sin paga”, “Trabajo más duro y nunca me consideran para los ascensos”, etc. por lo que el defraudador siente que el robar a la empresa es sólo una forma de cobrar dicha injusticia.

Para combatir este triángulo del fraude existen diversas técnicas. En el caso de la necesidad, las empresas suelen usar filtros para el ingreso del personal, asegurándose que no se encuentren en situación de necesidad fuera de lo normal, y con una política que invite a los empleados a acudir a recursos humanos de tener una emergencia. En otras palabras, conocer al empleado y escucharlo.

Para controlar el punto de la oportunidad, el adecuado mapeo de procesos, así como el control sobre los procesos y la búsqueda continua de mejoras, ayuda a limitar la exposición de la empresa

Para enfrentar una posible racionalización, la gestión de recursos humanos es clave, con un adecuado monitoreo del clima organizacional, inculcando una política meritocrática y promoviendo el diálogo entre colaboradores y sus superiores.

Una adecuada gestión de personas es determinante para asegurar el éxito de una empresa y evitar el riesgo de fraude interno.

CENTRUM Católica no se hace responsable de las opiniones expresadas en las entrevistas y artículos publicados.

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