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Cinco Pasos para una Disculpa
Una disculpa bien dada necesita un acto de contrición genuino y mucha humildad, dijo Inés Temple, Presidente de LHH DBM Perú y Chile y miembro del Consejo Consultivo de CENTRUM Católica.
Cinco Pasos para una Disculpa

 

Inés Temple, Presidente de LHH DBM Perú y Chile y miembro del Consejo Consultivo de CENTRUM Católica.

 

Hace un tiempo cometí un error que, como casi todos los errores que cometemos, fue totalmente involuntario e inesperado ¿Qué pasó? Tratando de inspirar, como siempre busco hacerlo, opiné de un tema sensible sin todos los cuidados del caso. Eso no está bien. Nunca me había pasado antes, quizás porque siempre cuido mucho lo que expreso por respeto a las diferentes audiencias.

Este error me dejó muchas lecciones y enseñanzas personales, algunas de las cuales mencionaré aquí y otras que todavía estoy terminando de procesar. Pero quizás una de las más importantes fue el comprender el gran valor que tiene saber ofrecer disculpas de la manera apropiada y hacerlo en el momento que corresponde, comparto con ustedes algunos de estos aprendizajes:

1. Es importante conocer y aceptar nuestros errores y asumirlos con todas sus consecuencias, sin tratar de quitarles nada del impacto que puedan tener. Y cuando nos disculpamos, es vital jamás ofrecer disculpas vanas que busquen justificar o minimizar nuestros errores, ni menos culpar a otros por ellos, directa o indirectamente.

2. Dar la cara. Esconderse a esperar que pase el tiempo, bajen las aguas o se calmen los ánimos por sí solos no es una opción. Por su puesto que todo tiene un momento ideal, pero mientras uno asuma su error y se disculpe, mejor.

3. Es muy importante enfrentar nuestra responsabilidad sobre las consecuencias que puedan haberse traído nuestros errores, aunque no sea fácil hacerlo. Y, por su puesto, hacerlo todo lo necesario para armonizar sus posibles impactos con solidaridad y generosidad hacia todos los involucrados, de ser posible.

4. Al disculparnos es vital expresar, con calidez, respeto y mucha empatía, nuestra preocupación por quienes fueron afectados por nuestros errores o sus consecuencias. Esto puede a veces ser difícil, sobre todos si los afectados están dolidos o molestos. Naturalmente, preocupa empeorar las cosas si la disculpa sale mal o si el momento aún no es el correcto, pero creo que, si es dada con sinceridad, casi siempre es bien aceptada.

5. Es importante mencionar las medidas que tomaremos para tratar de no repetir el mismo error. Y eso debe ser parte de una disculpa respetuosa y de un compromiso personal con nuestro proceso de crecimiento y desarrollo como adultos y como profesionales.
El orgullo muchas veces tiende a impedirnos pedir disculpas. Cuesta dejar de lado para disculparnos tanto en lo personal como en lo profesional. Y es que una disculpa bien dada necesita de un acto de contrición genuino y de mucha humildad.

Disculparse nunca es fácil, pero aprendí lo importante que es hacerlo siempre con profundo respeto por todos y, sobre todo, desde el corazón.

CENTRUM Católica no se hace responsable de las opiniones expresadas en las entrevistas y artículos publicados.

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