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¿Ha Tenido la Descentralización un Efecto Importante en el Desarrollo de las Regiones?
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¿Ha Tenido la Descentralización un Efecto Importante en el Desarrollo de las Regiones?
El artículo “¿Ha tenido la descentralización un efecto importante en el desarrollo de las regiones? El caso peruano 2002-2015”, de Juan Arroyo, Profesor de CENTRUM Católica, publicado en la revista académica “CLAD Reforma y Democracia” en su edición N° 69 de octubre, sintetiza un estudio preliminar acerca del efecto de la descentralización en el desarrollo regional en el Perú.
¿Ha Tenido la Descentralización un Efecto Importante en el Desarrollo de las Regiones?

En el abstract del estudio presentado por el profesor Juan Arroyo se destacó que, se compararon 61 indicadores desde el año 2002, fecha en que se dio inicio al proceso, hasta 2015. Estos indicadores se agruparon en cuatro tipos de capital: territorial, productivo, humano e institucional, este último relacionado a las capacidades de los Gobiernos regionales. Para cada capital se formuló un índice y un ranking de regiones, de acuerdo a la posición relativa que cada región ocupó con base en su avance o retroceso entre la línea de base y el último año estudiado.

Posteriormente se hicieron las comparaciones y correlaciones entre los indicadores, para encontrar, con apoyo en la data y la literatura, explicaciones a las variaciones y performances. Los resultados señalan que las regiones han tenido un crecimiento notorio en lo territorial y productivo, pero este ha sido mediano en cuanto al capital humano, y con notables déficits en relación con el capital institucional. Todos los indicadores de los tres primeros tipos de capital crecieron, si bien con desigualdades, lo que se expresó en las variaciones en sus posiciones en los tres rankings que se construyeron. La excepción fueron los indicadores del capital institucional, que tuvieron una variación interanual sin una acumulación en el período 2002-2015, con retrocesos y avances sucesivos. Solo a partir del año 2008 los Gobiernos regionales comenzaron a lograr cierto aprendizaje, pero en lo administrativo. En general estos muestran haber aprendido algo como contratistas, pero muy poco como prestadores sociales, siendo más micropromotores de desarrollos que macroauspiciadores del emprendimiento de sus poblaciones y territorios. La data revela además un bloqueo para generar una institucionalidad sana. De esta forma, más han sido factores exógenos los decisivos en los progresos que el accionar de los Gobiernos regionales.

Han prosperado más las regiones que convirtieron sus ventajas comparativas geográficas o históricas en ventajas competitivas, con apoyo nacional. Esto demuestra que aún no logra funcionar el Estado multinivel en el Perú: el país ha avanzado en descentralizar, pero no en funcionar descentralizadamente. El estudio, por preliminar, abre la necesidad de un programa de investigaciones.

Asimismo, entre las conclusiones más resaltantes de esta investigación se destacó que la descentralización ha tenido un impacto limitado sobre el desarrollo regional entre los años 2002 y 2015. Su eficacia y efectividad como palanca del despliegue de potencialidades regionales no ha sido de primera línea.

La responsabilidad sobre esto no es solo de los Gobiernos regionales, pues se concluye que el Estado multinivel, coordinado y en sinergia entre sus niveles, no funciona adecuadamente en el Perú.

Se avanzó más rápidamente en descentralizar, pero no en funcionar descentralizadamente. Una falencia central ha sido el escaso desarrollo de capacidades institucionales de los Gobiernos regionales. Eso es lo que muestran las cifras y hechos.

El análisis de los indicadores expresivos del avance de las regiones en cuanto a su capital territorial, productivo, humano e institucional, revela que muchos de los logros han tenido que ver con inversión privada nacional, con el apoyo nacional o con inversión pública central, existiendo fuertes debilidades de los Gobiernos regionales como promotores del desarrollo.

El gran salto en el capital territorial ha sido la casi universalización de la telefonía celular, habiéndose avanzado también en cuanto a vías nacionales, a cargo del Gobierno central, y en cuanto a vías departamentales, a cargo de las regiones.

En relación con el capital productivo, hay mayor diversidad de logros. Uno de ellos ha sido la agroexportación, a cargo de la inversión privada. En el caso de las regiones con gran minería, ha sido clave, existiendo regiones que ya la tenían mientras otras la han desarrollado en el período de estudio. En Madre de Dios, su crecimiento productivo se ha basado en la minería informal de oro; en Cusco, en el turismo y la gran minería; en Tumbes, en la pesca y el turismo de playa; en Ica, en la agroexportación y turismo; en Ayacucho y Amazonas, en la producción agropecuaria, actividades extractivas y comercio. En conclusión, han avanzado más las regiones que convirtieron sus ventajas comparativas geográficas o históricas en ventajas competitivas, pero básicamente con el soporte del Gobierno nacional, que otorga las concesiones principales.

En cuanto al capital humano, hubo una mejora a nivel nacional y regional, manifestándose en una tasa de fecundidad que en promedio disminuyó, pero menos en la base y en sectores medios; la disminución de la pobreza; un mayor acceso al agua potable; una expansión notoria de la matrícula en educación inicial y secundaria; un crecimiento de los ingresos de los empleadores y trabajadores independientes, pero no de los asalariados; algunas mejoras en salud en cuanto a tasa de afiliación a seguros, desnutrición, tasa de mortalidad infantil y tuberculosis, pero con rezagos en cuanto a anemia y otros indicadores. Esto podría deberse muy parcialmente a los Gobiernos regionales. Los grandes programas sociales son aún nacionales y los aparatos prestadores que se han descentralizado, como los de salud y educación, no han sido propiamente conducidos por los Gobiernos regionales.

Resumiendo, el peso de los factores exógenos ha sido mayor que el de los endógenos en las variaciones constatables en el desarrollo de las regiones entre los años 2002 y 2015.

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CENTRUM Católica no se hace responsable de las opiniones expresadas en las entrevistas y artículos publicados.

Juan Arroyo
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Juan Arroyo es Doctor en Ciencias Sociales, con mención en Sociología, por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Tiene una Maestría en Salud Pública, Universidad Peruana Cayetano Heredia, y una Maestría en Sociología, por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Cuenta con una especialización en Alta Administración Pública, en el INCAE de Costa Rica, y es egresado del Programe on Business and Sustainability de la Universidad de Cambridge y del Senior Management Programa del IE de España. Ha sido asesor de la Organización Panamericana de la Salud y de la Cooperación Alemana (GIZ). Tiene una amplia producción de libros y artículos científicos sobre gerencia, gestión pública y sistemas de salud.

Actualmente es Profesor en el Área Académica de Marketing en CENTRUM Católica.

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